¿Huelga sí o Huelga no? Ese es el dilema al que muchos se asoman en estos días, y que tratan de solucionar como están acostumbrados; mirándose el ombligo.
Hemos vivido una época en la que nos hemos acostumbrado a que nos lo den todo hecho, que todo sea fácil y sin problemas. Nos hemos habituado a dejarnos llevar y a mirar para otro lado cuando la cosa se pone fea porque a mí no me toca.
Pues este problema nos toca a todos, aunque no lo parezca. Todos conocemos gente que está en paro, o que acaban de despedir, o incluso que ya ha agotado las prestaciones y está con una mano delante y otra detrás y debiendo una casa al banco. Toda esa gente eran consumidores, pero ahora les toca apretarse el cinturón hasta la asfixia.
Los que miramos desde nuestro "puesto de trabajo seguro", que ya ninguno lo es, creemos como hasta ahora, mirándonos el ombligo, que eso no nos va a tocar y que vamos a seguir bien. ABRAMOS LOS OJOS SEÑORES, que si esa gente deja de cotizar, de comprar el pan, aceite, ropa, zapatos, tabaco, poner gasolina, ir de tapas,... al final nos toca a todos, directamente para los que tienen un comercio, o indirectamente al resto con una subida de impuestos para pagar lo que el Gobierno deja de ingresar.
Esta mal llamada "Reforma Laboral" es en realidad un atentado contra todos los derechos de los que disfrutábamos y que de repente han desaparecido. Se ha esfumado ese estado de bienestar al que estábamos tan bien acostumbrados y no nos hemos dado cuenta aún. Esos derechos por los que nuestros antecesores lucharon durante más de 30 años y que consiguieron a base de huelgas y manifestaciones, ahora nos los quitan "para aumentar la credibilidad en Europa" y "disminuir nuestra prima de riesgo".
Llamemos a las cosas por su nombre. En las crisis siempre hay quien saca tajada, y de ésta la están sacando los bancos y las grandes empresas. Para mantener su margen de beneficio van a por lo seguro: a por el obrero que tiene regulada su relación laboral por contrato. Reduzcamos los salarios, hagamos que trabajen más por menos, subamos los impuestos, no hagamos caso de los Convenios Colectivos y abaratemos el despido. Sí que suena a "creación de empleo"... ¿En qué parte me he perdido?
¿Solidaridad? ¿Eso qué es? Es una palabra que cada vez se oye menos y que deberíamos desempolvar. Hagamos el esfuerzo de recordar lo que significa ser solidarios, y miremos lo que le vamos a dejar a nuestros hijos y nietos. Nuestros padres se esforzaron para darnos una educación que nos permitiese una vida mejor que la que ellos tuvieron, y ahora nosotros miramos para otro lado y decimos ¿Huelga yo?
Este Decreto Ley tiene carácter permanente. Son las relaciones laborales que tendremos en adelante y que heredarán nuestros sucesores. ¿Es lo que queremos dejarles?
Si a mí me preguntan si voy a la Huelga, digo que SÍ, con convicción, porque no creo que sea justo que nos miremos el ombligo en un momento como este.